Los abogados patrocinantes de la familia Gramaglia solicitaron la pena máxima para Figueroa y Martínez

Alegatos de los Dres. Virginia Palacio Gonella y José Luis Dopazo, representantes del Particular Damnificado
Alrededor de las 9.45 hs. se abrió la audiencia final en la causa “Figueroa, Alberto Carlos y Martínez Fernández, Daniel Enrique- Homicidio Calificado” que tramitan ante la Cámara del Crimen Nº 1.
El Tribunal se encuentra constituido por el Dr. José Luis Flores, Presidente; la Dra. Silvia Aizpeolea, Primer Vocal y el Dr. Hugo Guillermo Saá Petrino, Segundo Vocal. Como Fiscales de Cámara actúan la Dra. Diana María Bernal y el Dr. Ernesto Gabriel Lutens; ejercen la defensa de Carlos Alberto Figueroa los Dres. Aníbal Muñoz y Emilio Eduardo De Oro y del imputado Daniel Alberto Fernández, los Dres Claudia Ibáñez y Víctor Endeiza. Además, intervienen los abogados del particular damnificado, Dres. Virginia Palacios y José Luis Dopazo. Este particular damnificado abrió la ronda de alegatos.
En primer lugar, la Dra. Palacios manifestó que se encuentra probado que la noche del 24 de septiembre, Figueroa pidió un auto prestado para trasladar a Darío Gramaglia hasta el predio “Pizza Pizzuela” – lugar donde aguardaba Martínez para concluir el homicidio -, ubicado en Juana Koslay. El mismo auto fue visto por un testigo en el domicilio de Gramaglia y pertenecía a Gerardo Baudo. Otro de los hechos precisos que demuestran la culpabilidad de los imputados –según la defensa -, es la pericia de los cabellos de Darío encontrados en el auto. La Dra. Palacios agregó “No existen dudas, se trata de hechos concretos”. También dijo que el resultado de la muerte de Gramaglia se encuentra ampliamente corroborado, ya que fue golpeado fuertemente en la cabeza, además fue asfixiado – producto del encintado en su cabeza -. El cuerpo sin vida de Darío fue encontrado 17 días después de su desaparición, fue un “hecho frío, calculado y siniestro” afirmó la Dra. Virginia Palacios retomando las palabras – expresadas en el transcurso del juicio - del Dr. Ernesto Lutens.
Se encuentra probado que Darío Gramaglia fue asesinado, ya que los rastros de sangre encontrados en el auto prestado en el que se trasladaba Figueroa, pertenecía a Gramaglia. Otra de las pruebas es el testimonio de Natalia Muñoz que declaró acerca de las incesantes salidas de Figueroa. También vio la lesión en su mano, teniendo en cuenta que a ella le dijo que la hinchazón de su mano se debía a que la noche anterior había dormido sobre su mano. Mientras tanto, Figueroa le comentó a Baudo que tuvo una discusión y se lesionó la mano dando un puñetazo contra la pared, y al Dr. Godoy le aclaró que se había caído de su camioneta. Además, Natalia Muñoz y Sonia Randazzo declararon respecto a las anotaciones que efectuó Figueroa explicando las actividades realizadas el día anterior a la desaparición de Gramaglia.
Por su parte, se encuentra probado que Martínez se encontraba en el lugar del crimen, es decir, en la pizzería “Pizza Pizzuela”, ya que Figueroa lo había llamado para que se quedara un rato más. Hay cinco llamadas de Figueroa a Martínez entre los días 22, 23 y 24 de septiembre, destacando la llamada del 23 a las 8.30 hs. Lo interesante es la secuencia que surge luego de la desaparición, manifestó.
La Dra. Palacios expresó que para un perito psicológico Martínez es un psicópata y para el perito propuesto por la defensa tiene un trastorno antisocial de la conducta. En definitiva, - agregó- se esta hablando de la misma patología llamada de distintas maneras. Nada de lo que declaró Martínez fue creíble, no supo explicar por qué esperó a Figueroa en la pizzería la noche de la desaparición de Darío Gramaglia. Justo esa noche se le rompió el auto y el día 27 lo llevó a hacerle chapería y pintura.
Cabe aclarar, que la mancha de sangre que se encontró en su auto es de Gramaglia. También se encuentra probado que el 23 de septiembre, el cuerpo de Darío estuvo todo el día en “Pizza Pizzuela”. Allí se llevó a cabo el “envoltorio macabro” añadió la Dra.
Para finalizar su alegato, la Dra. Palacios manifestó que Figueroa no pudo justificar lo que hizo la noche del 23. Además, la chica que trabajaba en la pizzería atestiguó que Figueroa y Martínez entraban y salían de la construcción de la pizzería, lo cual no era habitual que fueran tan seguido a dicho lugar.
La Dra. Palacios hizo un fuerte hincapié en la absoluta legalidad y validez de todas las pericias realizadas, en especial las de ADN en los tapizados del vehículo de Martínez y afirmó que la declaración de Gustavo Penacino fue sólo una pretensión de hacer caer la prueba, pero la consideró un “intento poco serio”.
Posteriormente el Dr. José Luis Dopazo en su alegato se refirió al móvil de asesinato. Afirmó que no era cierto que no existiera una relación íntima entre Sonia Randazzo y Carlos Alberto Figueroa. Recordó que Gerardo Baudo amigo íntimo de Figueroa, fue quien dijo en su declaración de que Randazzo era la pareja estable de Figueroa. Siguiendo con su argumentación, expresó que Randazzo mintió ante este tribunal respecto a su relación con Figueroa.
Así sostuvo que el móvil del asesinato fue pasional y agregó que Darío no fue objeto de un robo, tampoco un acto de ajuste de cuentas, “el único que tenía motivos era Figueroa”.
Explicó que existía un factor de poder en la relación entre el imputado y la funcionaria pública, que por su alto rango se le permitía a Figueroa obrar en un marco de ilegalidad e impunidad y le propendía un lugar de poder, por ser su marido: “No hay celos de amor, Randazzo era el paraguas y protectora de la impunidad de Figueroa, Darío fue un intruso que venía a desestabilizar su status quo”.
Acusó a Figueroa de ser el autor intelectual absoluto y a Martínez su principal colaborador y coautor material, por su absoluta obediencia.
La calificación fue de coautores de homicidio calificado con alevosía, por la planificación y la premeditación que existió en el obrar de los imputados, por la intención de obrar sin riesgo, por la indefensión de la víctima y aprovechando la falta de reacción de la misma. La alevosía esta dada por la nocturnidad, el encierro y los golpes que lo pusieron en situación de indefensión. Agregó que había una preparación del lugar en el que se obraría el homicidio, que hubo una planificación en la búsqueda de todos los datos personales y perseguimiento de Figueroa a Gramaglia. Como prueba fehaciente, recordó las llamadas de organización de secuencia única presentadas ante el tribunal, por los peritos especializados. Sumado a ello, hubo una intención y un obrar conciente de provocar la muerte.
Argumentó que son coautores porque hay un claro reparto de las tareas, una activa participación de él y sus secuaces, y especialmente de su fiel y principal colaborador, Martínez quien “participó de principio a fin en el asesinato”.
Este Particular Damnificado pidió al Tribunal la aplicación de la pena máxima para los dos imputados.
Informe de Prensa Nº 250 San Luis, 28 de noviembre de 2008.-
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