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17.10.08

Prensa Poder Judicial San Luis

Sonia Randazzo relató su versión de los hechos

Por más de dos horas, la funcionaria de la justicia federal
habló sobre su relación con Gramaglia y Figueroa

Ante una gran concurrencia de público que se dio cita en la Sala de Juicios Orales del Palacio de Tribunales de la ciudad de San Luis, el Tribunal de la Cámara Penal Nº 1 continuó con las declaraciones testimoniales previstas para la fecha, en el debate oral que se está realizando para esclarecer el homicidio del kinesiólogo Darío Gramaglia.
En una audiencia que comenzó pasadas las 9.30 hs. y que se extendió hasta las 14.30hs., atestiguaron 6 de los 14 testigos programados para el día de hoy.
En primer lugar, brindó su testimonio la bioquímica Cecilia Edith Farías, quien fue testigo junto a su novio, Diego Javier Gatti, de un allanamiento realizado en un taller mecánico ubicado cerca del boulevard de la Avenida Fuerza Aérea, de esta ciudad. Farías manifestó que observaron como el personal policial investigaba un auto que se encontraba dentro del taller.
Por otra parte, la testigo Victoria Elizabeth González, estudiante universitaria de Ciencias Biológicas, declaró que presenció el peritaje que se le efectuó a un auto en la Jefatura Central de Policía y que su participación se debió a que en ese momento, ella trabajaba como camarógrafa de José Luis Albarracín, quien estaba registrando en video todo los operativos policiales y que bajo esta circunstancia, filmó el momento del peritaje del vehículo.
En tercer lugar con un testimonio breve, el policía Fernando Ramón Miranda ratificó su firma que figuraba en el informe de un peritaje practicado a un auto de marca Gold, en Jefatura Central de Policía.
También declaró ante el tribunal, el Dr. Carlos Tonn, quien es doctor en Bioquímica y actualmente ejerce la docencia en la Universidad Nacional de San Luis. El Dr. Tonn fue uno de los profesionales que analizó los fluidos extraídos de la autopsia del cuerpo de Gramaglia en los laboratorios de la Facultad de Química de la UNSL. El profesional explicó que en estas muestras –contenido gástrico y restos de sangre- trataban de encontrar drogas anestésicas y narcóticas, debido a que entre otras razones técnicas, este tipo de sustancias tardan más tiempo en descomponerse, aclaración que Tonn hizo al tribunal debido al estado en que se encontró el cadáver. Luego de dar una detallada explicación de los resultados obtenidos en este análisis, el bioquímico concluyó con su testimonio.
Por otra parte, atestiguó la bioquímica María Belén Barloa, quien se desempeña en el laboratorio técnico legal de la División Criminalística de la Policía de la provincia. Barloa manifestó que su participación en las presentes actuaciones estuvo ligada a la intervención en una extracción de muestras realizadas en la pizzería Pizza Pisuela. Agregó que estuvo presente en el momento en que el bioquímico Darío Daniel Serrano utilizó la técnica de luminol, para la extracción de muestras del negocio mencionado.
Seguidamente, ante una sala colmada de periodistas de los medios locales, abogados, funcionarios y empleados judiciales, estudiantes de derecho y de psicología y familiares de las partes intervinientes, se dispuso a relatar su versión de los hechos la ciudadana Sonia Randazzo, actual secretaria electoral de la justicia federal en San Luis. Preguntada por las generales de la ley, Randazzo explicó que con Darío Gramaglia había mantenido una relación sentimental breve pero muy especial, respecto a Alberto Figueroa dijo que era el padre de sus dos hijos, Luciano y Guillermina, y que su relación de pareja con éste había finalizado a principios del año 2004 y sobre Daniel Martínez Fernández, que si bien no tenía relación alguna, lo conocía por ser empleado de Figueroa en la pizzería.
Recordó que el 22 de septiembre del año 2004, entró a su trabajo por la mañana y recién se retiró a su hogar en horas de la tarde. Comentó que al cuidado de sus hijos, en especial Guillermina quien padecía un delicado estado de salud, se encontraba Soledad Muñóz. A quien encontró a su regreso, como un día habitual en su vivienda. Pasadas unas horas, Gramaglia la llamó al teléfono particular, pero Randazzo no pudo atenderlo inmediatamente porque estaba con su hija en brazos. Más tarde, le devolvió el llamado a Gramaglia, quien no pudo atenderlo porque estaba con un paciente. Esa misma tarde, Randazzo recordó que vio a Figueroa una vez y luego se ausentó del domicilio. Luego Randazzo se quedó dormida en el sillón, debido a que no solo estaba agotada por la cantidad de trabajo que había tenido esa semana sino porque, además, Guillermina tenía trastornos del sueño y convulsiones, por lo que no había podido dormir la noche anterior por cuidar a su hija. Aún con la presencia de Muñoz en la vivienda, Randazzo dijo que Figueroa la había despertado para avisarle que iba hasta la casa de Baudo para hablar con Luis Vexina. Al día siguiente, Randazzo no percibió ningún movimiento extraño o fuera de lo normal en su hogar. Asimismo, Muñoz le informó que Figueroa le había pedido que se quedara un rato más y que la había llevado a su casa a las 5 de la mañana aproximadamente.
Una vez en su lugar de trabajo, Randazzo recordó que ese día trató de localizar a Gramaglia en su celular, sin éxito en sus intentos reiterados de comunicación.
El día 24 de septiembre, por la mañana, Randazzo no observó actitudes extrañas en Figueroa, quien le comentó que le dolía su mano. Ya en su trabajo, Randazzo recibió la llamada de Sergio Destéfani preguntándole si no sabía donde estaba Darío porque le resultaba extraño que no hubiera ido a trabajar y que no hubiera buscado a su hijo Lautaro a la salida de la escuela. Randazzo en ese momento le recordó la posibilidad de que Gramaglia se podía encontrar en Córdoba, asistiendo al curso que estaba realizando en aquella provincia, pero Destéfani le contestó que se había comunicado con los padres y que no tenían novedades de él. Pasadas unas horas, Randazzo recibió una segunda llamada de Destéfani para comunicarle que habían encontrado el auto de Darío y que no había rastros de él en ninguna parte, a lo que Randazzo le aconsejó que hiciera la denuncia para localizar el paradero de Gramaglia. Dicha denuncia fue radicada por la ex esposa de Gramaglia acompañada por Destéfani en la Comisaría Séptima.
Una vez terminado el relato de cómo fueron los hechos entre los días 22 y 24 de septiembre, Randazzo contestó preguntas sobre situaciones puntuales. Entre ellas, al ser preguntada por el llamado telefónico de un supuesto amigo de la universidad que había recibido el padre de Gramaglia en su domicilio, Randazzo comentó que Gramaglia había relacionado ese llamado con Figueroa, quien se había hecho pasar por ese amigo para conseguir su domicilio en San Luis. Asimismo, respondió a cuestiones relacionadas con los registros de las llamadas telefónicas que había desde su casa a las líneas de Baudo, Soria y Martínez, reconociendo que Figueroa era el único que podía haber hecho esas llamadas, ya que ella no tenía ninguna relación con los nombrados.
Interrogada por la Dra. Virginia Palacios respecto a la relación de pareja que mantenía con Figueroa, Randazzo aclaró que antes de iniciar la relación con Gramaglia, había terminado con el imputado y que solo convivían en el mismo lugar por el cuidado de sus hijos. Además, agregó que Figueroa ya estaba en pareja con una mujer llamada Paola Cianzo y con quien planeaba convivir pronto. Por eso estaba construyendo un departamento detrás del local de la pizzería.
Respecto a la relación mantenida con Gramaglia, manifestó que fue muy breve pero con sentimientos sinceros y que la última vez que lo vio a Darío fue en julio de ese año, desde ese mes, sólo mantenían comunicaciones telefónicas.
Al momento de definir la personalidad de Figueroa -solicitado por la fiscal Diana Bernal-, Randazzo lo describió como una persona hiperactiva, por lo que no le extrañaban sus movimientos en la casa. “Siempre buscaba algo para hacer, no era una persona quieta”, y recalcó que era muy introvertido, soberbio y despectivo, pero que no reaccionaba en forma agresiva, “la procesión iba por dentro”.
Antes de pasar a un cuarto intermedio, el tribunal resolvió sobre las peticiones de careo formuladas por las partes, para lo cual se hizo lugar a un careo entre Sonia Randazzo y Paola Cianzo que tendrá lugar en la próxima audiencia, que se llevará a cabo el próximo jueves 23 de septiembre a las 9.00hs.

Informe de Prensa Nº 180 San Luis, 17 de octubre de 2008.

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